el error más común en una transición profesional: confundir hacer más con avanzar más

Viajar tiene algo que me relaja profundamente. Llevo años observando como las veces que consigo descansar de verdad suelen ser cuando estoy viajando. Especialmente cuando voy en un avión.

Me subo, me siento, despega… y automáticamente mi cuerpo se relaja. Duermo casi todo el vuelo. No pienso demasiado, no siento ansiedad ni estrés y tampoco siento que tenga que hacer nada más que estar ahí presente.

Durante mucho tiempo pensé que era porque no tenía internet y al no funcionar ni email, ni whatsapp ni ninguna red social no hay la tentación de que alguien pueda escribirme y tener que responder mensajes, resolver problemas o estar disponible para el mundo.

Y sí, obviamente que parte de eso influye pero en mi último viaje a São Paulo entendí que hay algo más profundo.

Cuando estoy en un avión, confío. Confío en que voy a llegar al destino. Confío en que no depende de mí controlar cada detalle. Y confío en que, por unas horas, puedo simplemente dejarme llevar.

Y entonces fui consciente de que muchas de las veces en las que no consigo descansar en mi vida es porque siento que todo depende de mí. Como si tuviera que hacer más, producir más, pensar más, moverme más… para garantizar que voy a llegar a algún lugar.

Y boom. Se me abrió un universo, porque eso es precisamente lo que veo a diario.

Lo veo en personas que quieren cambiar de trabajo y pasan horas actualizando LinkedIn compulsivamente, buscando nuevas ofertas, incapaces de desconectar un segundo porque sienten que si dejan de buscar, perderán una oportunidad.

Lo veo en personas que se sienten perdidas y buscan respuestas sin parar: astrología, tarot, retiros, terapias, cursos, señales… consumiendo herramientas una detrás de otra con la esperanza de encontrar por fin la certeza que no sienten dentro.

Lo veo en emprendedores que viven agotados intentando sostener una presencia constante en todas partes: publicando en Instagram, en LinkedIn, escribiendo en Substack, participando en eventos, haciendo networking sin parar, estudiando IA y nuevas herramientas para poder hacer más, más rápido y mejor porque todavía no confían del todo en su propio proceso, ni en sus resultados, ni en lo que ya han construido.

Pero déjame decirte que no existen suficientes acciones capaces de compensar una falta de confianza. Cuando no confiamos, entramos en un estado de sobre productividad constante. Hacemos, hacemos y hacemos, no necesariamente porque haga falta, sino porque sentimos que si paramos, todo se caerá.

El problema no es lo que estamos haciendo, sino desde dónde lo estamos haciendo.

Hace unos 2 meses fui a plantar un árbol. Un cocotero. Me dijeron que tarda alrededor de 5 años e dar su primer coco. Y es que las semillas necesitan tiempo debajo de la tierra antes de convertirse en frutos. No digo que esperes 5 años pero tampoco que desentierres las semillas cada dos días para comprobar si están creciendo.

Descansar también es una forma de confiar. Confiar en que no todo necesita nuestra intervención inmediata. Confiar en que no siempre más esfuerzo significa más resultados. Y, sobretodo, confiar en que la vida también sabe llevarnos a lugares sin que tengamos que empujar todo el tiempo.

La próxima vez que te encuentres atrapado/a en un estado de sobre productividad , no te preguntes que más puedes hacer, sino: “¿Esto realmente necesita más de mí… o lo que me falta es más confianza?”


Si algo te ha hecho click, si te has visto reflejada en alguna de estas situaciones, si mientras leías ibas pensando “soy yo”… cuéntamelo. Acompaño a personas en sus transiciones profesionales para crear una vida que les guste y les dé paz.

Hablemos 30 minutos y me cuentas en qué punto te encuentras. Sin compromiso.

Previous
Previous

Cómo recuperar la confianza cuando no sabes cuál es tu siguiente paso profesional

Next
Next

Transición profesional: porqué cambiar de vida cuesta tanto