Cómo recuperar la confianza cuando no sabes cuál es tu siguiente paso profesional
La semana pasada escribí sobre porqué cuando no confiamos hacemos más.
Cuando no confiamos en el proceso, ni en que lo que estamos haciendo alcanza solemos responder con más acción: más cursos, más estrategia, más horas... (si te apetece leer el artículo completo, puedes encontrarlo aquí.)
Después de publicarlo, una clienta me hizo esta pregunta: ¿Y cuando es falta de confianza, cómo se empieza a cambiar?
Y he querido tomarme una semana para poder escribir sobre ello. Porque casi todo el mundo sabe identificar el momento en que pierde la confianza pero entender cómo se vuelve a encontrar es probablemente lo más difícil.
La confianza no consiste en conocer el camino
Te propongo un ejercicio. Piensa en alguno de los cambios más importantes que has vivido. Puede ser un trabajo nuevo, una mudanza, un proyecto propio... lo que sea. Ahora pregúntate: ¿habrías podido anticipar exactamente cómo sucedió? ¿Las conversaciones, las coincidencias, los errores, las personas que terminaron llevándote hasta allí?
Probablemente no.
La vida rara vez nos muestra el mapa completo. Normalmente solo nos muestra el siguiente paso. Y después otro. Y después otro. Hasta que un día miramos hacia atrás y entendemos cómo todo encajó.
Por eso muchas veces decimos que nos falta confianza cuando en realidad lo que falta es visión. Muchos de mis clientes quieren saber cómo será el camino antes de empezar, quieren saber ya cómo encontrarán esa oferta de trabajo o cómo va a ser emprender antes de tiempo. Y como no lo saben, pierden la confianza.
Pero es que saberlo es imposible. No se trata ver para creer, es creer para ver.
La confianza no viene de serie
La confianza no es algo que unas personas tienen y otras no. No es un rasgo de carácter o algo con lo que se nace.
La confianza se construye con pequeñas evidencias. Cada vez que haces algo que dijiste que harías, cada vez que te atreves a tener una conversación incómoda, cada vez que pasas por algo que no sabías si ibas a poder superar...
No llega antes del salto. Llega después y siempre como consecuencia.
No necesitas confiar para dar el siguiente paso. Necesitas dar el siguiente paso para confiar.
Cuando no confías en ti, no confías en nada
Hay hábitos y estrategias que ayudan a construir confianza. Pero, por favor, no les des el poder.
No eres más confiable por levantarte a las 5am. No te sientes bien contigo mismo por tener el currículum perfecto o la empresa que siempre soñaste. Si no, pregúntale a alguien que lleva años construyendo un negocio por qué sigue sin sentirse suficiente. O a la persona que por fin consiguió el trabajo que quería y a los tres meses vuelve a sentirse perdida.
El exterior nunca es suficiente cuando el problema está dentro.
Nada externo te va a dar confianza de verdad. Porque la confianza no es un resultado. Es saber que, pase lo que pase, encontrarás la forma de seguir. Que quien recorre el camino eres tú. Quien toma las decisiones eres tú. Quien aprende, se equivoca y vuelve a levantarse eres tú.
Eso no te lo da ningún logro, te lo das tú.
Confundimos falta de confianza con prisa
Creemos que nos falta confianza cuando en realidad nos sobra prisa. Primero nos obsesionamos con el cómo. Después con el cuándo. Y sin darnos cuenta, convertimos el tiempo en una prueba de que estamos haciendo algo mal.
Pero los procesos tienen su propio ritmo. Y rara vez coincide con lo que esperábamos.
El miedo protege y la intuición guía.
La razón hace bien su trabajo, está diseñada para protegernos. Trabaja con lo que ya conoce (experiencias pasadas, riesgos, probabilidades) pero no sabe cómo llegar a una versión de ti que todavía no existe. Solo puede analizar lo que ya ha vivido.
Por eso necesitamos escuchar también a la intuición. Esa parte que ve posibilidades donde la mente ve limitaciones. Esa parte que muchas veces ya sabe cuál es el siguiente paso antes de que podamos explicarlo.
Yo lo veo así: el miedo es el airbag. Está ahí para protegerte si algo ocurre pero no puede ser quien conduzca el coche. La intuición es quien marca la dirección, quien conduce y está al mando. Cada uno tiene que estar en su lugar.
Deja a tu intuición guiarte. Cuando no sepas que hacer, cuando estés en un momento de cambio, perdido, imagínate habiendo conseguido aquello que deseas (puede ser simplemente sentir tranquilidad o tener claridad). Y hazte esta pregunta:
¿Cuál es el siguiente paso que puedo dar hoy para llegar ahí?
Si algo te ha hecho click, si te has visto reflejada en alguna de estas situaciones, si mientras leías ibas pensando “soy yo”… cuéntamelo. Acompaño a personas en sus transiciones profesionales para crear una vida que les guste y les dé paz.
Hablemos 30 minutos y me cuentas en qué punto te encuentras. Sin compromiso.