Bloqueo profesional: por qué no avanzas en tu carrera
Llevas meses sin dar el paso y crees que estás bloqueada. Te cuento qué descubro en sesión cuando hay sensación de bloqueo.
“Estoy bloqueado/a.” Es una de las frases que más escucho en las sesiones.
Y tiene sentido. Cuando llevas meses sin actualizar tu CV, sin lanzar ese proyecto, sin cambiar de trabajo o sin tomar una decisión importante en tu carrera, es fácil llegar a esa conclusión.
¿Quién no se ha sentido así alguna vez? Lo curioso es que, cuando empezamos a tirar del hilo, muchas veces descubrimos que el problema no era exactamente un bloqueo… Era otra cosa.
Nuestra mente hace síntesis constantemente
Digamos que nuestro cerebro es un poco… perezoso. Podría ser una buena palabra. Para ahorrar energía, nuestro cerebro simplifica, hace resúmenes de los acontecimientos, etiqueta las experiencias y los hechos y saca conclusiones rápidas.
Obviamente, eso es muy útil para muchas cosas, principalmente en momentos en los que tenemos que decidir rápido. El problema es que, a veces, esas conclusiones son demasiado simples para explicar lo que realmente nos está pasando y entonces aparece la famosa frase:
“Estoy bloqueado/a.”
Como en ese momento el cerebro ya ha encontrado una respuesta, una explicación racional a nuestro problema, dejamos de investigar.
Pero ¿y si no estuvieras bloqueado/a?
La clienta que no actualizaba su CV
Hace un tiempo trabajé con una persona que llevaba meses diciendo que estaba bloqueada. Quería cambiar de trabajo y sabía que para eso necesitaba actualizar su CV. Pero no avanzaba. Pasaban los meses y ella seguía con la misma idea en la cabeza sin hacer nada diferente. ¿Conclusión ?:
“Estoy bloqueada.”
Sin embargo, cuando empezamos a profundizar, descubrimos algo diferente. En realidad no era un problema de motivación, no era miedo al cambio, ni que no tuviera tiempo para hacerlo.
A medida que fuimos tirando del hilo, empezó a aparecer algo interesante. Le pedí que me contara la última vez que se había sentado delante del CV. Qué había pasado exactamente. Qué había pensado. Qué había sentido. En qué momento había decidido dejarlo para otro día. Y ahí descubrimos que no tenía claros sus puntos fuertes ni cómo explicar el valor que podía aportar.
No sabía cómo traducir todo lo que había hecho durante años en una propuesta profesional atractiva. Le costaba identificar las habilidades que había desarrollado, reconocer sus puntos fuertes y ponerles palabras.
¿Cómo iba a enviar un CV si ni siquiera tenía claro qué quería contar? Lo que parecía un bloqueo era, en realidad, falta de claridad.
La emprendedora que no sabía vender su proyecto
La semana pasada me reuní con una profesional que llevaba tiempo queriendo impulsar un nuevo proyecto pero no conseguía venderlo. Decía que no tenía tiempo, que ella no era buena vendiendo… pero había algo más que le bloqueaba y no conseguía avanzar.
Cuando empezamos a explorar la situación, apareció algo interesante. Le fui preguntando paso a paso qué había hecho, de qué trataba el proyecto, cómo quería venderlo, quién iba a pagar por sus servicios. Y con todas esas preguntas encontramos el famoso “bloqueo”. No tenía claro si iba a vender directamente a empresas o si las empresas serían el canal para llegar al cliente final. Con lo cual, no había aterrizado cómo funcionaría realmente su propuesta.
Sin tener definidos esos elementos clave, no podía comunicar algo que todavía estaba construyéndose dentro de su cabeza. De nuevo, no era un bloqueo sino una idea que todavía necesitaba tomar una última forma.
Pensamos parecido cada día y eso tiene consecuencias
Se suele decir que entre el 90% y el 95% de nuestros pensamientos son repetitivos (aunque la evidencia científica detrás de esos porcentajes es discutida). De cualquier manera, lo que sí sabemos es que gran parte de lo que pensamos hoy, lo pensaremos mañana.
Eso significa que miramos la situación desde el mismo ángulo un día tras otro, que cada día nos contamos la misma historia o muy parecida. Y eso hace que acabemos sintiéndonos de la misma manera.
Por eso, cuando creemos durante semanas o meses que estamos bloqueados, empezamos a actuar como si fuera verdad.
Pensamos:
No sé qué hacer, estoy bloqueado/a.
Sentimos:
Frustración, culpa, inseguridad, síndrome del impostor, agotamiento.
Y actuamos:
Posponemos decisiones.
No enviamos el CV.
No lanzamos el proyecto.
Seguimos esperando.
Y cuanto más tiempo pasa, más real parece el bloqueo.
Lo que creemos influye en cómo actuamos
Hay que tener en cuenta que no actuamos según la realidad sino según la interpretación que hacemos de la realidad.
Si creo que estoy bloqueado/a, actuaré como alguien bloqueado.
Si creo que no tengo claro qué ofrecer, evitaré vender.
Si creo que mi experiencia no tiene valor, retrasaré actualizar mi CV.
Por eso muchas veces el trabajo no consiste en motivarte leyendo más libros, escuchando los últimos podcast de moda, o intentar convencerte que esta vez sí. El trabajo en este caso es entender mejor lo que está pasando. Entenderte a tí mismo. para dejar de pelearte contigo.
Dejar de pensar que te falta disciplina, motivación o fuerza de voluntad y ver con claridad qué necesitas para avanzar.
Lo que hacemos en las sesiones
Cuando alguien llega a una sesión conmigo, rara vez trabajamos sobre la etiqueta. Cuestiono el “estoy bloqueado/a” y todas las síntesis que puedas haber hecho. Trabajamos sobre lo que hay debajo de todo eso, vamos quitando capas, explorando y ordenando ideas hasta que aparece algo mucho más útil que una etiqueta.
Y en ese momento los siguientes pasos empiezan a hacerse visibles.
Así que, quizá no estás bloqueado/a…
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Y si quieres conocer mejor mi trabajo, soy coach de carrera especializada en transiciones profesionales. Acompaño a personas que sienten que algo tiene que cambiar en su vida laboral, pero todavía no saben exactamente qué ni cómo hacerlo.
Además, trabajo con empresas ayudándolas a comprender mejor qué ocurre cuando las personas dejan de sentirse conectadas con su trabajo y a desarrollar estrategias de retención de talento. Al final, son dos caras de una misma realidad: la necesidad de entender qué está pasando para poder avanzar.